Economía

El hogar, una oficina sin salario: la jornada oculta de las mujeres en el Perú

A partir de los 12 años, las diferencias en la carga de trabajo no remunerado comienzan a marcarse. Especialistas advierten que esta desigualdad influye en su acceso a la educación y en sus oportunidades futuras, perpetuando roles tradicionales dentro del hogar.

La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo se actualizó después de 14 años. Foto: Getty/Difusión
La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo se actualizó después de 14 años. Foto: Getty/Difusión

El trabajo no remunerado sigue siendo un terreno desigual en el Perú. Los resultados de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2024, realizada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), revelaron que las mujeres dedican, en promedio, 4 horas y 48 minutos diarios a actividades domésticas, cuidado de miembros del hogar, apoyo a otros hogares y voluntariado, mientras que los hombres apenas destinan 1 hora y 35 minutos a estas mismas tareas.

Durante la presentación de los resultados, el jefe del INEI, Gaspar Morán Flores, destacó que la brecha de género en el trabajo no remunerado es persistente: de lunes a viernes, las mujeres realizan estas labores tres veces más que los hombres, el sábado 2,4 veces más y el domingo 1,8 veces más.

Un cambio lento, pero insuficiente

A pesar de que el tiempo promedio que las mujeres dedican al trabajo no remunerado ha disminuido en comparación con el 2010, la reducción es mínima: 39 minutos menos en los días de semana y 56 minutos menos los fines de semana. En contraste, el tiempo que los hombres destinan a estas actividades ha aumentado, especialmente los fines de semana, cuando pasan de 2 horas con 9 minutos en la semana a 2 horas con 40 minutos el sábado y domingo.

Si bien estas cifras podrían interpretarse como un avance hacia una mayor equidad en la distribución de responsabilidades domésticas, la brecha sigue siendo significativa.

Para Leda Pérez, profesora e investigadora del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP), esta realidad está profundamente arraigada en la cultura y las expectativas de género.

“Vivimos en una sociedad donde todavía se asume que las mujeres deben hacerse cargo del hogar. Muchas de ellas, incluso al elegir una carrera u oficio, buscan opciones que les permitan la flexibilidad que necesitan para cumplir con estas responsabilidades. La maternidad y las normas culturales refuerzan esta carga”, explicó Pérez.

Además, la experta resalta otro factor clave: el cambio demográfico. Con el envejecimiento de la población, el cuidado de personas mayores recae mayoritariamente en las mujeres, ya que persiste la idea de que son ellas quienes deben asumir este rol.

12 años a más: el impacto en la juventud

 Fuente: INEI - Encuesta Nacional de Uso del tiempo 2024

Fuente: INEI - Encuesta Nacional de Uso del tiempo 2024

Uno de los aspectos más preocupantes es el tiempo de trabajo en la población de 12 a 19 años. Aunque es el grupo con menor cantidad de horas trabajadas, los hombres de esta edad destinan en promedio 4 horas 31 minutos al día al trabajo, mientras que las mujeres lo hacen por 3 horas y 40 minutos.

"Es una realidad muy dura. Lamentablemente, en el Perú menores de esa edad ya son padres de familia o sus padres les dar trabajos del hogar en vez de recibir educación", explicó Edmundo Lizarzaburu, investigador de ESAN, a este diario. 

El investigador enfatizó que, tal como lo ha recogido el reciente estudio de ONU Mujeres sobre Cuidados en América Latina y El Caribe, se continúa haciendo uso de los menores de edad en el hogar y a las mujeres en especial para realizar los cuidados del hogar y adultos mayores, dejando de lado el acceso a la educación.

La dedicación al trabajo no remunerado es un factor que influye en la brecha de horas trabajadas entre hombres y mujeres, lo que lleva a cuestionarse las razones detrás de esta distribución del tiempo:

"La pregunta es: ¿por qué dedican tanto tiempo a labores no remuneradas? ¿No encontró trabajo? ¿No se preparó para tener trabajo? ¿O implemente ha habido un acuerdo entre las partes?", preguntó el investigador.

Otro aspecto a considerar es la promoción de más temas vinculados a horarios y generar acciones colaborativas y de responsabilidad entre los miembros de la familia (padres e hijos).

 Fuente: INEI - Encuesta Nacional de Uso del tiempo 2024

Fuente: INEI - Encuesta Nacional de Uso del tiempo 2024

En ese sentido, la diferencia en el tiempo de trabajo productivo entre hombres y mujeres no solo responde a factores del mercado laboral, sino también a la carga de trabajo no remunerado que tradicionalmente asumen las mujeres y los cuidados en el hogar respecto a familiares y las propias tareas del hogar, pudiendo también ser asumidos por los hombres. Para Lizarzaburu, esta es una problemática que requiere mayor atención por parte del Estado, sobre todo en zonas rurales del país.

“Más que programas de cuidado, el Estado debe apuntar a generar políticas públicas de cuidado”, concluyó. 

Para ello, señaló que el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social del Perú, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo y el Ministerio de Salud deben buscar definir el implementar con Estrategias o Políticas de corto, mediano y largo plazo.

Hacia una corresponsabilidad real

La ENUT 2024, realizada después de 14 años, permitirá actualizar la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado en las Cuentas Nacionales, con especial énfasis en el trabajo doméstico. Sus resultados serán clave para diseñar políticas públicas que promuevan la igualdad de género y la conciliación de la vida laboral y familiar.

Ahora bien, cabe señalar que si bien el estudio, basado en una muestra de poco más de 6.000 personas, evidencia que las mujeres dedican más tiempo al trabajo doméstico y al cuidado que los hombres, no profundiza en las razones detrás de esta diferencia ni en factores como la dinámica familiar, la natalidad, la salud, la situación financiera actual y futura, y las necesidades que los padres deben cubrir.

Reducir las brechas entre mujeres y hombres a todo nivel implica no solo la creación de servicios, sino una transformación estructural de la forma en que las sociedades entienden y distribuyen el cuidado.